| sábado, agosto 02, 2008 |
Saliendo del psicólogo |
Salir del psicólogo es uno de los momentos más agradables que hay. La sensación que se tiene al nadar hasta la parada del colectivo submarino (acá solo le decimos 'colectivo') luego de salir de sesión es genial. Ni siquiera te molestan los miles de pececitos que nadan libres debido al receso escolar. Si el colcetivo se demora, no te molesta nadar... incluso se disfruta mucho más la sesión, pues nadar con la sola compañía de tu mp3 es muy grata en ese momento.
Luego, claro, llega el momento de volver a la realidad que no es más que un montón de algas en descomposición. Y ya deseás que empiece la próxima sesión, que está a una semana luz de distancia...
Empizan a aparecer interrogantes sin respuesta, miedos, inseguridades, angustias... todas justificadas en su medida, pero que no son más que planteos que te vende la capocha para hacerte creer que tu estado natural es el de estar mal. Mentira! La cosa es disfrutar, no comprar los miedos al pedo que se instalan cual carpa en Plaza del Congreso del Mar.
Conceptos errados de lo que la felicidad es llevan a sentirse incompletos frente a la pérdida de un trabajo, un ser querido, un parcial o un amor. Y ete aquí el punto de hoy... "El desamor". Les dejo algo que leí alguna vez... quizás le sirva a más de uno...
"Es difícil asumir que el desamor ha llegado a nuestras vidas, hay quien se resigna ante este sentimiento no creando otras expectativas que continuar en una relación cortés, pero claro está, no es probable que el otro acceda a ello. Sería un intento de prolongar algo que podría convertirse en una agonía. Y la agonía en el amor es muy desagradable y puede llevarnos al aborrecimiento por el otro, lo cual ya lindaría con la peligrosidad y los límites que jamás se deben rebasar. Cuando el desamor llega a nuestra vida como pareja, es mejor separarse.El desamor no suele ocurrirle a los dos miembros a la vez. Ojalá fuera así, pero es algo inusual, desgraciadamente, porque se evitarían de ese modo muchos sufrimientos, es por eso que ante el desamor los dos sufren, es un momento de duelo de pérdida para los dos. Si se sabe asumir esta fase sin dramatismos neuróticos, pueden evitarse muchos sufrimientos extras producto de la resistencia a que puedan producirse cambios, entre los que por supuesto está la separación. Es preferible ante la mínima señal de falta de interés y de alegría por ver al otro, o ante cualquier situación en la que uno "no se encuentra en su sitio" cuando está con el otro hablarlo, decirlo, comunicarlo. Cuando fallan las ganas de compartir, de experimentar, de hacer cosas juntos, de construir, de acercarse en la unión, de "hacer piña" juntos, de hacer el amor, de hablar sobre las cosas de dos, de hacer proyectos juntos, de divertirse y reír, de emprender y ayudar al otro, de cuidarle y protegerle, es cuando llega el desamor. Son momentos tristes de mucho dolor, siempre se sufre y siempre se han de elaborar sentimientos de pérdida de duelo interior, que puede perfectamente elaborarse si no atravesamos los límites que dicta nuestro corazón. Pensando con el corazón a veces es cuando mejor acertamos a la hora de evaluar nuestros sentimientos en vez de calibrando lo que es mejor o peor. Peor será siempre llevarle la contraria a nuestros sentimientos tratando de compensarlos con razonamientos. Esto no funciona en el amor, ni tampoco en el desamor, cuando lo que tratamos de hacer es lo mejor para los dos.Tomarse un tiempo de separación para reflexionar, y para ver si se echa de menos al otro en las cuestiones relacionadas con el amor: deseo de compartir, deseo de su compañía, deseo de sus caricias y de su cuerpo, deseo de cuidarle y protegerle, y deseo de saber qué piensa y siente y qué hace o deja de hacer, es lo que aconsejamos ante la sospecha de la llegada de tales sentimientos de extrañeza por la presencia del otro. Antes de tomar resoluciones drásticas, es mejor reflexionar para dárnos tiempo antes de resolver mediante una separación. Pero ante el verdadero desamor es siempre aconsejable una separación con el fin de evitar el deterioro, la agonía y los sufrimientos que podemos evitar. El desamor puede ser un motivo de separción para evitar daños mayores.Mirar hacia otro lado sabiéndose dueño de la vida de uno y de los sentimientos, con control sobre ellos, sería lo óptimo. La cuestión es no perder la autovaloración personal nunca, porque el desamor es algo normal y hay que simplemente aceptarlo como algo que ocurrió, y aunque parece fácil decirlo, todos sabemos lo difícil que es elaborarlo con sabiduría. La experiencia, el conocimiento y el paso del tiempo, curan las heridas incluso las más profundas que puedan surgir. Y más profundas serán cuanto más tiempo nos tomemos para actuar rápidamente ante la más mínima señal. Las claves son la rapidez para reaccionar y la sensación de estar controlando y aprendiendo sobre lo que nos dicta nuestro corazón."
Ruperto.
Luego, claro, llega el momento de volver a la realidad que no es más que un montón de algas en descomposición. Y ya deseás que empiece la próxima sesión, que está a una semana luz de distancia...
Empizan a aparecer interrogantes sin respuesta, miedos, inseguridades, angustias... todas justificadas en su medida, pero que no son más que planteos que te vende la capocha para hacerte creer que tu estado natural es el de estar mal. Mentira! La cosa es disfrutar, no comprar los miedos al pedo que se instalan cual carpa en Plaza del Congreso del Mar.
Conceptos errados de lo que la felicidad es llevan a sentirse incompletos frente a la pérdida de un trabajo, un ser querido, un parcial o un amor. Y ete aquí el punto de hoy... "El desamor". Les dejo algo que leí alguna vez... quizás le sirva a más de uno...
"Es difícil asumir que el desamor ha llegado a nuestras vidas, hay quien se resigna ante este sentimiento no creando otras expectativas que continuar en una relación cortés, pero claro está, no es probable que el otro acceda a ello. Sería un intento de prolongar algo que podría convertirse en una agonía. Y la agonía en el amor es muy desagradable y puede llevarnos al aborrecimiento por el otro, lo cual ya lindaría con la peligrosidad y los límites que jamás se deben rebasar. Cuando el desamor llega a nuestra vida como pareja, es mejor separarse.El desamor no suele ocurrirle a los dos miembros a la vez. Ojalá fuera así, pero es algo inusual, desgraciadamente, porque se evitarían de ese modo muchos sufrimientos, es por eso que ante el desamor los dos sufren, es un momento de duelo de pérdida para los dos. Si se sabe asumir esta fase sin dramatismos neuróticos, pueden evitarse muchos sufrimientos extras producto de la resistencia a que puedan producirse cambios, entre los que por supuesto está la separación. Es preferible ante la mínima señal de falta de interés y de alegría por ver al otro, o ante cualquier situación en la que uno "no se encuentra en su sitio" cuando está con el otro hablarlo, decirlo, comunicarlo. Cuando fallan las ganas de compartir, de experimentar, de hacer cosas juntos, de construir, de acercarse en la unión, de "hacer piña" juntos, de hacer el amor, de hablar sobre las cosas de dos, de hacer proyectos juntos, de divertirse y reír, de emprender y ayudar al otro, de cuidarle y protegerle, es cuando llega el desamor. Son momentos tristes de mucho dolor, siempre se sufre y siempre se han de elaborar sentimientos de pérdida de duelo interior, que puede perfectamente elaborarse si no atravesamos los límites que dicta nuestro corazón. Pensando con el corazón a veces es cuando mejor acertamos a la hora de evaluar nuestros sentimientos en vez de calibrando lo que es mejor o peor. Peor será siempre llevarle la contraria a nuestros sentimientos tratando de compensarlos con razonamientos. Esto no funciona en el amor, ni tampoco en el desamor, cuando lo que tratamos de hacer es lo mejor para los dos.Tomarse un tiempo de separación para reflexionar, y para ver si se echa de menos al otro en las cuestiones relacionadas con el amor: deseo de compartir, deseo de su compañía, deseo de sus caricias y de su cuerpo, deseo de cuidarle y protegerle, y deseo de saber qué piensa y siente y qué hace o deja de hacer, es lo que aconsejamos ante la sospecha de la llegada de tales sentimientos de extrañeza por la presencia del otro. Antes de tomar resoluciones drásticas, es mejor reflexionar para dárnos tiempo antes de resolver mediante una separación. Pero ante el verdadero desamor es siempre aconsejable una separación con el fin de evitar el deterioro, la agonía y los sufrimientos que podemos evitar. El desamor puede ser un motivo de separción para evitar daños mayores.Mirar hacia otro lado sabiéndose dueño de la vida de uno y de los sentimientos, con control sobre ellos, sería lo óptimo. La cuestión es no perder la autovaloración personal nunca, porque el desamor es algo normal y hay que simplemente aceptarlo como algo que ocurrió, y aunque parece fácil decirlo, todos sabemos lo difícil que es elaborarlo con sabiduría. La experiencia, el conocimiento y el paso del tiempo, curan las heridas incluso las más profundas que puedan surgir. Y más profundas serán cuanto más tiempo nos tomemos para actuar rápidamente ante la más mínima señal. Las claves son la rapidez para reaccionar y la sensación de estar controlando y aprendiendo sobre lo que nos dicta nuestro corazón."
Ruperto.
3 comentarios:
El desamor es como sufrir la muerte de un ser querido, porque luego se está en un estado de duelo constante, hasta que al final se acepta la perdida y se sigue para adelante.
Y es parecido a la muerte porque es la muerte del amor, ¿no?
Con escamas o sin escamas, ¿nos parecemos bastante, no señor Ruperto?
Saludos.
Si, el desamor es lo mas parecido a la muerte en vida...
Se va, se murió. O incluso no se murió el amor... Tal vez está en coma 4...
No... ahora que lo pienso eso serían problemas amorosos...
Si... el desamor es cuando murió lo que existía entre los dos...
Cuando ni siquiera nació es amor no correspondido...
Lo peor del desamor es que cuando pensas que jamás va a volver, viene a tocarte a la puerta y te dice "Hola Rupert, acá estoy. Vengo a darte con este arpón" Te la da donde sólo él sabe que te duele y ahi te quedas, cicatrizando de nuevo.
Hay que ser medio pelotudo para abrirle la puerta de nuevo a ese desamor.. Sobretodo sabiendo que las cosas NO QUEDARON BIEN..
Pero bueno, opiniones de cada uno. A mi me resulta estúpido.
Por otro lado.. Café será, señor Ruperto. Dígame cuando le parece mejor. :)
-Acá igual lo tengo a Drey que me recrimina que soy una Ostra.. Por ende supongo que no tengo derecho a comentar.. que la sobe, yo comento lo que quiero y a mi me resulta estúpido. Dejen de sufrir, manga de tontos! >.<-
Te quiero, Seba :). Besotes.
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